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Museo Nacional del Grabado

EXPERIENCIAS | Grabadores al Museo

Artistas nos comparten experiencias, recomendaciones y reflexiones. En septiembre: Rosana Beekman

En esta sección de nuestra web, compartimos experiencias y relatos de algunos de los artistas que hacen del grabado su pasión. La idea es reconstruir --de forma renovada--  el espíritu que desde su fundación tuvo nuestra institución.
En septiembre, Rosana Beekeman, nos recomienda la muestra Grabados a las puertas (el regreso) que reúne xilografías de dos destacados grabadores: Marcelo Aguilar y Pedro Costa. En el Museo Municipal de Artes Visuales “Victor Roverano" (Rivadavia 498. Quilmes. Buenos Aires)



Marcelo Aguilar
y Pedro Costa, dos maestros grabadores apasionados, generosos, divertidos, audaces, son los responsables de esta propuesta. Ambos docentes de larga trayectoria, formadores de artistas, desde hace varias décadas, son pilares indiscutidos de la Escuela Municipal de Bellas Artes “Carlos Morel” de Quilmes. Allí es donde nace la idea de hacer Grabados a las puertas.

La EMBA de Quilmes terminaba de mudarse en el año 2005 y los profesores Pedro y Marcelo compartían una vez a la semana el aula de Grabado.

Este edificio había sido anteriormente sede municipal, así que los espacios que en un tiempo habían sido oficinas, poco a poco, se convertían en aulas. Paredes y divisiones que ya no eran necesarias iban desapareciendo, pero las puertas de madera, fuera de sus marcos, se fueron acumulando en el 4º piso, algunas se transformaron en mesas de trabajo y otras esperaban apiladas a alguien que las rescate del olvido.

Pasaron varios meses durante los cuales fueron blanco de las miradas ávidas de estos impresionantes artistas. Ambos relatan que, un día de esos en los que compartían el aula, se dieron cuenta de que tenían la misma idea, se confesaron que --cada uno por su lado-- habían hecho “pruebas” sobre la superficie de las puertas para saber, según sus propios dichos. “cómo se comportaba la gubia”. ¡Y resultó que lo hacía muy bien! En ese momento, hicieron una nota pidiendo permiso a los directivos para llevárselas y lo consiguieron. Entonces, pusieron manos a la obra, dando rienda suelta a su creatividad. En principio destinaron dos puertas para retratarse uno al otro, sacaron estampas y las expusieron en el Complejo Cultural Mariano Moreno de Bernal, con la promesa de darle continuidad a este proyecto.

En un abrir y cerrar de ojos llega 2019 y los artistas, firmes a su compromiso, vuelven a encontrarse con sus herramientas sobre las puertas devenidas en tacos xilográficos. Intercambian bocetos: uno talla lo que dibujó el otro o se cruzan en la misma matriz. En esta tarea se los ve juntos dialogando, disfrutando, compartiendo. Las huellas que dejaron sobre ellas nos cuentan sobre su amistad, su trayectoria, su grandeza, su humildad, su amor por la docencia, su talento y su oficio.

Dos grandes maestros que se unen y nos invitan a participar de sus ocurrencias. Dos grandes maestros que una y otra vez nos abren las puertas.

La exposición se puede visitar del 6 al 30 de septiembre de 2019 en el Museo Municipal de Artes Visuales “Victor Roverano" (Rivadavia 498, Quilmes, Buenos Aires)


Las puertas, ¿unen o separan?

De un lado, del otro. Adentro, afuera. Intemperie, espacio cerrado. Libertad, presidio. Frío, calor. Siempre dos opciones y la puerta en medio; en medio uno mismo abriéndose y cerrándose.

Pobre e intrascendente destino el de una puerta si, después de todo, nosotros somos bisagra, quicio, mirilla y cerradura. Acotado destino el de la puerta, si la puerta somos nosotros. Nosotros de un lado y delotro. Nosotros iguales y distintos. Nosotros, manifiestos e incomprensibles. Nosotros en blanco y negro. Nosotros con las heridas de la herramienta y las caricias de estampar. Nosotros, lastimadura y cicatriz. Nosotros frágiles papeles y eternos ante la repetición de la imagen.

Hay algo de dolor en las maderas. Filo, tajo, astillas, fragmentos y, mientras tanto, socavar, penetrar, deshacer, arrancar el blanco a dentelladas, morder con las manos, arañar dejando huellas imborrables.

Primero puertas municipales, después puertas de escuela, finalmente, en enigmática mutación, puertas del alma. ¿Qué ocho ámbitos habrán intermediado estas cuatro puertas en los últimos quince años de nuestras dos vidas?

Amor y desamor. Llegadas y partidas. Éxitos y fracasos. La vida y la muerte.

Y un viento de vivir nos atraviesa y nos lleva y nos trae en un incesante vaivén de sueños que aún nos desvelan. Se cuelan, por debajo, los misterios y algún miedo imprescindible; se escapan, ni bien nos descuidamos, esos irrefrenables impulsos de seguir haciendo.

Vaya uno a saber de qué lado de las puertas estamos. Quizás en el umbral, ni allí ni acá, mirando hacia ambos lados, sin grietas de ninguna clase, abiertos y todavía buscando el horizonte.

Pero pasen, por favor, no se queden afuera.

Marcelo O. Aguilar
Pedro C. Costa
Invierno de 2019

Marcelo Aguilar: Nació en Lanús, provincia de Buenos Aires, un 26 de abril de 1958. Profesor Superior de Grabado y Dibujo. Actualmente es profesor titular de las Cátedras de Grabado y Arte Impreso de la Escuela Municipal de Bellas Artes “Carlos Morel” de Quilmes. Ha participado en más de cien muestras individuales y colectivas en el país y en el extranjero. Obtuvo premios nacionales e internacionales, tiene publicaciones realizadas en medios nacionales y del exterior. Poseen obras suyas museos y colecciones privadas de Italia, Estados Unidos, España, Rumania, Japón, entre otros. Se perfeccionó en litografía en el taller de Osvaldo Jalil. Es el presidente de Xylon Argentina (Sociedad de grabadores).

Pedro Costa: Nació y vive en Bernal, provincia de Buenos Aires, República Argentina, desde 1952. Maestro de Grabado. Maestro Nacional de Dibujo y Profesor en Grabado. Egreado del Instituto “Monseñor Nicolás Esandi” de Bernal y de la Escuela Municipal de Bellas Artes “Carlos Morel” de Quilmes, respectivamente, donde fue alumno de maestros como Hilda Paz, Norberto Diaz y Ricardo Tau.
Con menos exposiciones que las deseadas, algunos premios municipales, provinciales y nacionales, (más que los merecidos) y largos romances nunca resueltos con el teatro, el ensayo pedagógico, la administración cultural en organismos privados y oficiales, la radio, y la literatura (que, con obstinación, casi enfermiza, aún sostiene y alimenta desde su lejana juventud), ejerció la docencia desde 1973 en los niveles primario, secundario, de educación artística y de formación docente hasta el año 2009.